La Risa
La risa nos hace ver la vida de otro color. Nos hace mejores; a nosotros y a nuestro entorno. Nos motiva y estimula, nos acerca a nuestros mejores valores. Alivia el dolor y la preocupación, disuelve la ira. Nos aporta comprensión, relajación, nos ayuda a transformar viejos patrones y ahuyenta nuestros miedos.
La risa es en sí misma una eficaz y poderosa enseñanza. Y una de las mejores herramientas sanadoras.
La risa nos hace intrancendentes,nos recuerda esa necesidad excesiva de control y la abusiva sobrecarga con que muchas veces nos autoimponemos. Nos convierte en seres imaginativos, desprovistos de cualquier dignidad mal entendida, nos invita al juego y a la creatividad. Nos abre nuevas expectativas y posibles nuevas soluciones, donde la ira, el desespero o la tristeza nos encierra y abate.
Una característica de la gente emocionalmente exitosa es el buen humor, la risa franca y sincera. Aquellos que saben escoger el lado positivo de la vida de manera inteligente , tienen el don de poder hacer de cualquier adversidad un perfecto bote salvavidas en el que quedar por encima de la marea y seguir en el rumbo adecuado. Crean soluciones, perspectivas nuevas y avanzan destruyendo cualquier muro de lamentaciones en el que regodearse.
No existen pautas, ni situaciones en las que no podamos aplicar el buen humor. Cualquier eventualidad, social o propia es un motivo exclusivo para ejercitar nuestro lado más bobo, tierno, soñador o trivial,para enfrentarnos a nuestros miedos, o bloqueos sin más análisis que la determinación a no dejarnos vencer por nuestro lado más sombrio. El único requisito imprescindible para poder gozar de todos sus beneficios, es que sea respetuoso, y sin signos de hostilidad, llena de luz, de fuerza y de ilusión renovada.
Como dijo Oscar Wilde: “La vida es demasiado importante, como para tomársela en serio”
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