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Historia de dos acorazados

Conversando con mi familia durante  la cena  escuchaba  a mis dos hijos explicando  sus personales y totalmente opuestos puntos de vista, sobre un mismo hecho. Era divertido observar como pareciera que estuvieran hablando de dos  sucesos diferentes.

El tema que estaba surgiendo  me parecía francamente interesante. ¿Qué visión  era “mas fiable”?  y en todo caso, el que uno de ellos, tuviera la “razón ” por ambos pretendida, ¿Hacia que el otro dejara de tenerla?.

Hablamos largamente sobre como los paradigmas condicionan nuestra visión,  sobre lo relativo y muchas veces unidireccional de nuestra particular realidad. 

Recordé  entonces una anecdota que había leido  mucho tiempo atrás y que creia que serviria muy bien a ambos para entender mejor lo que les trataba de explicar. Y fue tanto lo que disfrutamos con la historia que quisiera hoy compartirla con vosotros. ¡Espero que os guste! 

Dos acorazados asignados a la escuadra de entrenamiento habían estado de maniobras en el mar con tempestad durante varios días. Yo servía en el buque insignia y estaba de guardia en el puente cuando caía la noche. La visibilidad era pobre; había niebla, de modo que el capitán permanecía sobre el puente supervisando todas las actividades.

Poco después de que oscureciera, el vigía que estaba en el extremo del puente informó: “Luz a estribor”  ”¿Rumbo directo o se desvía hacia popa?, gritó el capitán.  El vigía respondió “Directo capitán”, lo que significaba que nuestro propio curso nos estaba conduciendo a una colisión con aquel buque.

El capitán llamó al encargado de emitir señales. “Envía este mensaje: Estamos a punto de chocar; aconsejamos cambiar 20 grados su rumbo”.

Llegó otra señal de respuesta: “Aconsejamos que ustedes cambien 20 grados su rumbo”.

El capitán dijo:”Contéstele:  Soy capitán; cambie su rumbo 20 grados”.

“Soy marinero de segunda clase -nos respondieron-. Mejor cambie su rumbo 20 grados.

El capitán ya estaba hecho una furia. Espetó:”Conteste: Soy un acorazado. Cambie su rumbo 20 grados”.

La linterna del interlocutor envió su último mensaje: “Yo soy un faro”.

Cambiamos nuestro rumbo.

Texto extraído del libro “los siete hábitos de la gente altamente efectiva”, escrito por  Stephen R. Covey.

 

 

 

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Comments

One Response to “Historia de dos acorazados”

  1. Nicolas Luna Hisano
    March 30th, 2010 @ 20:14

    excelente post!!!!!!!!!!!!! muy sabio me dio mucho que pensar

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  • muchodinerorapido
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