Tuesday, September 7, 2010

Español   English                    News Feed Comments

(Español) Tomás Moro

  Cuenta la historia que además de pensador, teólogo, político, humanista y escritor,Tomás Moro,fue hombre de gran humor en toda su vida.

Hasta el punto que subiendo los escalones del cadalso, donde habría de ser decapitado, le dijo al verdugo: ¿Puede ayudarme a subir?… Por que para bajar ya sabré valérmelas por mi mismo.

El caso, es que hoy llegó a mis manos, de nuevo, un texto de él que creo vale la pena compartir.

 

“Dichosos los que saben reírse de sí mismos, porque no terminarán nunca de divertirse.

Dichosos los que saben distinguir una montaña de un guijarro, porque se evitarán muchos tropiezos.

Dichosos los que saben descansar y dormir sin buscarse excusas: llegarán a ser sabios.

Dichosos los que saben escuchar y callar: aprenderán cosas nuevas. 

Dichosos los que son suficientemente inteligentes como para no tomarse en serio: serán apreciados por sus vecinos.

Dichosos los que están atentos a las necesidades de los demás, sin sentirse indispensables: serán fuente de alegría.

Dichosos ustedes cuando sepan mirar seriamente a las cosas pequeñas y tranquilamente las cosas importantes: llegarán lejos en la vida.

Dichosos ustedes cuando sepan apreciar una sonrisa y olvidar un desaire: vuestro camino estará lleno de sol.

Dichosos ustedes cuando sepan interpretar con benevolencia las actitudes de los demás, aun en contra de las apariencias: serán tomados por ingenuos, pero este es el precio de la caridad.

¡Espero que os guste!

 

 

 

El día de la marmota

 

En estas latitudes mediterráneas, es tiempo de disfrutar del frescor de la noche y  de largas  y entretenidas  tertulias mientras se comparte la cena. 

Comentaba en una  de estas reuniones, un amigo de la casa: ” Me siento como el protagonista del día de la marmota  ( Groundhog Day), tengo la impresión de que mis días son repetitivos y cansinos.”

La falta de motivación es una dificultad  a la  que muchos de nosotros, en un momento u otro, nos hemos visto lanzados.

Podríamos decir que la motivación es un conjunto de habilidades que nos permite enfocarnos correctamente  y  alcanzar el objetivo deseado, manteniendo el ánimo y la  ilusión en nuestro camino.  

Sabemos cuáles son las causas y efectos. Sabemos que prácticamente podemos aplicarlo con inmensa facilidad a todo aquello que deseemos y obtener así una excusa social bastante aceptable.

Aunque quizás lo más interesante sería enfocarnos en cómo recuperar la ilusión y la alegría por celebrar un nuevo día cuando suena nuestro despertador. 

En el momento en el que despunta tu día, entretente unos segundos, en preguntarte, ¿ Qué razones tengo hoy para estar contento?, ¿Porqué debería estar agradecido?,¿Qué puedo aportar a mis días para que sean mejores?. 

…. Un hombre se lamentaba  día tras día,  desde la que era la misma silla donde trabajaba desde hacía años, de su sandiwch: ” Oh… cielos… otra vez el mismo triste tomate, la misma hojita de lechuga, con el mismo pan gomoso… Qué desdicha la mía que aún antes de abrir mi almuerzo, ya sepa con lo que voy a encontrarme toda mi vida…”.

Desesperado, un compañero suyo le comentó: “Pero… ¿por que no lo hablas con tu mujer y le pides que te lo cambie?”. A lo que el hombre indignado se giró y le contestó: ” Perdona, pero ¿Quién te ha dicho que este sandiwch me lo prepara mi mujer?. Éste almuerzo me lo preparó yo todas las mañanas”.

Cada nuevo día, contiene en si una vida. Nuestro despertar se asemeja a la  niñez, esos  curiosos ojos que se entreabren a una luz diferente para festejar con asombro todo lo nuevo que el tiempo nos trae y acercarnos un poco en cada gesto a esa plácida  hora en la que las sombras apagan nuestras más inquietas voluntades para dar paso a una íntima reconciliación  antes de comprobar de nuevo el cálido abrazo del sol.

Reconoce, agradece,  y decide que  nuevos retos y caminos tomar, recuerda con que ilusionarte, deja entrar de nuevo todo aquello que te hace féliz. No conviertas tu vida en una inmensa losa con la que cargar, más bien recuerda que es una responsabilidad con la que amorosamente aprender y jugar. 

 

 

 

 

La Risa

 La risa nos hace ver la vida de otro color. Nos hace mejores; a nosotros y a nuestro entorno. Nos motiva y estimula, nos acerca a nuestros mejores valores. Alivia el dolor y la preocupación, disuelve la ira. Nos aporta comprensión, relajación, nos ayuda a transformar viejos patrones y ahuyenta nuestros miedos. 

La risa es en sí misma una eficaz  y poderosa  enseñanza. Y una de las mejores herramientas sanadoras.

La risa nos hace intrancendentes,nos recuerda esa  necesidad excesiva  de control y la abusiva sobrecarga con que muchas veces nos autoimponemos. Nos convierte en seres imaginativos, desprovistos de cualquier dignidad mal entendida, nos invita al juego y a la creatividad. Nos abre nuevas expectativas y posibles nuevas soluciones, donde la ira, el desespero o la tristeza nos encierra y abate. 

Una característica de la gente emocionalmente exitosa es el buen humor, la risa franca y sincera. Aquellos que saben escoger el lado positivo de la vida de manera inteligente , tienen el don de poder hacer de cualquier adversidad un perfecto bote salvavidas  en el que quedar por encima de la marea  y seguir en el rumbo adecuado. Crean soluciones, perspectivas nuevas y avanzan  destruyendo cualquier muro de lamentaciones en el que regodearse. 

No existen pautas, ni situaciones en las que no podamos aplicar el buen humor. Cualquier eventualidad, social o propia es un motivo exclusivo para ejercitar nuestro lado más bobo, tierno, soñador o trivial,para enfrentarnos a nuestros miedos, o bloqueos sin más análisis que la determinación a no dejarnos vencer por nuestro lado más sombrio. El único requisito imprescindible para poder gozar de todos sus beneficios, es que sea respetuoso, y sin signos de hostilidad, llena de luz, de fuerza y de ilusión renovada.

Como dijo Oscar Wilde: “La vida es demasiado importante, como para tomársela en serio”

 

 

Buscando la aprobación

A todos nos gusta que los demás nos aprueben, nos feliciten por nuestras actitudes o actos. El problema empieza cuando esa búsqueda de aprobación se convierte en necesidad. Es entonces cuando pasa de ser un hecho satisfactorio a una situación en la que nosotros no ejercemos el control, dejando que sean las circunstancias ajenas las que decidan por nosotros.

En nuestra más tierna infancia nuestros padres nos proporcionaron las bases necesarias sobre las que cimentar nuestro autoestima y respeto. En un periodo de tiempo su ayuda y guía era imprescindible. Pero el concepto entre lo que podemos entender por actos amorosos y sobreprotección, o quizás una necesidad excesiva de control, o manipulación encubierta, son a veces una débiles líneas que a menudo se rasgan por quienes cuidan de nosotros. 

Posiblemente esa búsqueda de constante aprobación venga de nuestra infancia, y/o de la cantidad de estímulos intensos con que nuestro ambiente nos “regala” diaria y cotidianamente desde cualquier medio publicitario, político, sociocultural, educacional o quizás religioso.

Lo cierto es que llevados por una causa u otra le damos demasiada importancia a lo que los demás piensen de nosotros. 

Pero, ¿Podemos  variar este sentimiento?.

Como todos los hábitos fuertemente arraigados, este comportamiento no es fácil de cambiar. Aunque como en tantas costumbres a reeducar mantener un estado de atención será una de nuestras más útiles herramientas. Observar cualquier estímulo que llegue del exterior y reconocer nuestra reacción ante el suceso. Ese será nuestro importante punto de partida. ¿Qué experimentamos cuando creemos que alguien nos ha descalificado?.¿No actuamos libremente por miedo a “molestar”?,¿vivimos pendientes de agradar o satisfacer? En caso de desaprobación, ¿sentimos angustia, intranquilidad, miedo…? Esas claras señales en forma de malestar físico y mental nos darán las claras pistas en las que enfocar nuestra atención para trabajar e ir modificando nuestra conducta.  

 Nuestra segunda y no menos importante herramienta es la plena aceptación de que no todo aquello que vamos a hacer va a ser aceptado siempre. Esa idea es absurda… tan absurda como intentar contentar a todos y en todo aquello que hacemos.

Hacer desaparecer una inquietud, un sentimiento desagradable, no consiste en darle la espalda, o negarlo. Nuestra mejor opción frente a esa incomodidad es aceptarla plenamente, integrarla como parte nuestra. Solo así podremos disolverla. Ningún sentimiento al que nos opongamos puede desaparecer, ya que la propia resistencia que ejercitamos sobre ese estado, hace que nos mantengamos unido a el. . En ese caso, una plena rendición es la victoria. Eliminar toda oposición, aceptar plenamente esa sensación, hará que se disuelva.  

Para entendernos es como si tuviéramos frente a nosotros un niño pataleando y gritando desconcentrándonos continuamente. Si fijamos nuestra atención sobre él, nos enfrentamos, peleamos o simplemente intentamos dialogar sabiendo que es imposible obtener respuesta, lo único que conseguiremos será agotarnos. La solución es aceptar plenamente ese enfado infantil, acogerlo de la manera más grata posible. En el preciso momento en el que podamos mirarlo a los ojos, entenderlo; ese pataleo se disolverá de manera grata para ambos, ya no habrá resistencia adulta a la que oponerse, ni miedo ante la reacción.   

Actuar buscando la aprobación constante de todos es a la par que imposible, negarnos   a vivir la vida de manera franca, sincera y espontánea para con nosotros mismos. Todo un acto de honestidad y valentía que deberíamos ser capaces de no dejar de intentar.

 

 

  • Categorías

  • Entradas recientes

  • Comentarios recientes

  • Archivo



  • muchodinerorapido
    Usted tambien puede obtener todo lo que desea!