El valor de la ayuda
Ayer acompañé a mi hijo al hospital (una lesión sin apenas importancia en el tobillo), pero la larga espera en una de esas interminables y frías salas, me hizo recordar un tiempo pasado en ellos, como acompañante de seres queridos.Tuve de nuevo, una visión amorosa y tierna sobre la cantidad de personas indefensas y vulnerables que tenía alrededor, incluso la de mi hijo, por supuesto. No importaban ahora nuestras historias, todos compartíamos en mayor o menor grado el dolor propio y ajeno.
Muchas personas ven una cara de la moneda en la que prevalece el ser humano como egoísta e interesado. Mi visión fue otra. No se suele hablar de esos pequeños gestos simples, cotidianos, en los que la ayuda surge como un impulso natural ante la necesidad de otra persona. Alguien se levanta y recordando lo poco importante de lo que padece cede su silla a otra persona más necesitada, más allá se brinda consuelo a una madre preocupada, o se comparte un emotivo abrazo ante las lágrimas de alguien a quien no conocemos.
Ayudar de manera sana nos hace crecer, evolucionar humana y socialmente, pero lo más importante es que nos lleva de vuelta a recordar que somos seres más allá de nuestra individualidad, de nuestro egocentrismo.
Sentirse respaldados nos ayuda a sobreponernos a situaciones que de otra manera podrían ser mucho más complicadas y posiblemente menos gratificantes. A su vez, brindar apoyo y ayuda, nos hace tener un mejor concepto sobre nosotros, nos devuelve valores y aumenta nuestra autoestima.
Escuchar atentamente,compartir una pena o sufrimiento con el fin de aliviarla, cualquier acción emprendida pensando en hacer más liviana la carga a otra persona o mejorar una vida ajena es un bello gesto que sencillamente nos hace resaltar todo lo bueno y bello que hay en nosotros. por que, al fin y al cabo ¿que otra cosa podría ser el amor ?
Comentarios
Deja un comentario


