¿Es todo perdonable?
Darnos cuenta de nuestros errores e imperfecciones, es aceptar nuestra más cruda realidad.
Nos equivocamos, pero eso no nos convierte en mejores ni peores, siempre y cuando aprendamos de ello y seamos capaces de rectificar.
Hacemos de nuestras mejores intenciones actuaciones que no siempre son del todo acertadas. Aunque debemos preguntarnos si todo es justificable y puede ser perdonado.
Cada uno de nosotros habrá de enfrentarse a esa pregunta basándose en su propio conjunto ético y moral, valorar la verdadera gravedad y alcance de lo cometido , enfrentándolo lo más sinceramente posible. Para ello es importante que previamente desandemos lo andado y empecemos por observar si nuestros valores se aposentan sobre viejas enseñanzas acumuladas de culpas y perdón. En todo caso, éste es un buen momento para volver a evaluar creencias y renovar, olvidar o reforzar aquellas que creamos necesarias.
Hechas las valoraciones ,rectificado y aprendido lo necesario y habiéndonos perdonado, nos queda la última y a veces difícil tarea. Olvidarnos.
Si no somos capaces de cerrar el círculo, nuestra espiral no tendrá fin y será para nosotros una inútil carga a soportar y un ejemplo en situaciones similares futuras que tan sólo aumentará nuestra falta de autoestima.
No seamos condescendientes, pero recordemos la importancia de mirarnos con amor y ternura, cómo un padre bondadoso haría con sus hijos. A veces tan solo basta con recordar lo insignificante de lo acontecido.
Comentarios
Deja un comentario


